Lo que importa esta semana
La semana pasada el poder ejecutivo aprobó en España el proyecto de la primera ley nacional de gobernanza de IA de la Unión Europea. Dicha ley desarrolla la EU AI Act y la convierte en obligaciones concretas para empresas y organismos públicos. El texto ha pasado al parlamento para seguir el proceso legislativo. Ningún otro país de la UE había dado ese paso antes.
La obligación más operativa del texto aplica a cualquier empresa que publique contenido: toda pieza generada con IA deberá llevar una etiqueta o marca de agua visible. No es una recomendación. Sería una obligación sancionable con multas de hasta 35 millones de euros, y busca cubrir marketing, comunicación corporativa, materiales de capacitación y cualquier contenido externo producido con IA.
Para un directivo en México, la noticia presenta una señal importante. España es el primer país de la UE en comenzar a traducir la EU AI Act en una ley nacional, y sus decisiones en materia digital suelen funcionar como referencia en América Latina. México tiene su propia ley general de IA en comisiones del Senado. Los puntos que recibirán más atención cuando esa ley avance son exactamente los que España busca codificar: supervisión humana, transparencia y etiquetado de contenido generado con IA.
Un caso que vale la pena conocer
Contexto. Liverpool es la cadena de tiendas departamentales más grande de México, con más de 70 ciudades de cobertura y uno de los canales de e-commerce con mayor volumen del país. Hace tres años, su operación logística dependía de almacenes regionales que no estaban diseñados para el crecimiento del canal digital: el e-commerce aceleró la demanda de entregas rápidas, pero el modelo no podía responder sin multiplicar el costo operativo.
Decisión. En lugar de construir más bodegas con el mismo diseño, Liverpool rediseñó la lógica de distribución. Construyó un hub logístico en Huehuetoca – uno de los más grandes del país – e integró IA para optimizar la gestión de inventarios, la asignación de rutas de última milla y la predicción de demanda por zona geográfica. Los 34 proyectos de IA activos hoy no son iniciativas paralelas: todos están conectados a indicadores de la misma cadena de suministro.
Resultado. Más del 40% de las entregas de Liverpool ya se realizan en menos de 48 horas – un umbral que hace dos años no alcanzaban ni en sus zonas de mayor densidad. El hub de Huehuetoca triplicó la capacidad de almacenamiento respecto al modelo anterior y duplicó la capacidad de atender pedidos en un solo día.
Qué puedes extraer tú de esto. Liverpool no arrancó con 34 proyectos: arrancó con una decisión de infraestructura y encadenó los proyectos al mismo objetivo operativo. La pregunta guía no fue cuál sería el mejor uso de IA, sino qué indicador querían mover y qué parte del recorrido hacia ese resultado tenía un problema de velocidad o de datos.
Radar regulatorio
Desde enero de este año, se encuentra en vigor la Texas Responsible AI Governance Act (TRAIGA). La ley aplica a cualquier empresa – independientemente de su país de origen – que use sistemas de IA que operen en Texas o cuyos resultados afecten a residentes en Texas. Si tu empresa vende en ese mercado, presta servicios en el estado o usa IA para tomar decisiones sobre personas en Texas, TRAIGA ya te aplica.
Las obligaciones centrales son tres: notificar cuando una IA influye en una decisión que afecta al usuario; documentar el propósito del sistema y las medidas de mitigación de riesgos; y designar un responsable interno que pueda responder ante una auditoría. La ley también contempla un puerto seguro para empresas que alinean su gobernanza con el NIST AI Risk Management Framework – el estándar de gestión de riesgos del gobierno de Estados Unidos.
Para una empresa mexicana con operaciones o clientes en Texas, TRAIGA se vuelve relevante para el cumplimiento de sus operaciones en el mercado estadounidense. El hilo que conecta esta ley con el proyecto español y con la iniciativa en el Senado de México es el mismo: las tres exigen un responsable con nombre, un registro del propósito del sistema y un punto de control humano antes de que el resultado cause daño. La diferencia es que TRAIGA ya tiene fecha, texto publicado y sanciones en vigor.
Algo que puedes implementar esta semana
La pregunta que este ejercicio responde es una sola: si hoy un auditor externo te pidiera demostrar que sabes qué hacen los sistemas de IA activos en tu empresa y quién responde por cada uno, ¿podrías hacerlo en menos de una hora? Este es el umbral mínimo que España, Texas y México ya tienen en mente cuando diseñan sus leyes.
Elige el sistema de IA activo que más decisiones produce o que más toca a clientes y empleados. Completa, por escrito, cuatro campos en no más de dos oraciones cada uno:
(i) qué hace y qué resultado produce;
(ii) quién lo aprobó y cuándo;
(iii) cuál es el punto donde alguien revisa el resultado antes de que tenga efecto – si no existe, escríbelo así; y
(iv) quién es el responsable de corregirlo si falla.
Ese documento de una página es lo que España, TRAIGA y la iniciativa en el Senado de México van a pedir como primer paso de auditoría.
Las empresas que construyen esta ficha hoy tienen una ventaja concreta: cuando la ley llegue con nombre y fecha, no empiezan desde cero. Las que esperan lo hacen bajo presión de tiempo y, bajo presión, el documento que producen rara vez resiste una revisión más exhaustiva.
Samuel Campos
Arquitectura Estratégica con IA
